Cirugía de las mamas tuberosas

¿Qué son las mamas tuberosas o tubulares?

La mama tuberosa hace referencia a un tipo de desarrollo inadecuado de la mama. La mama es una glándula modificada de la piel que en un momento determinado del desarrollo de la mujer y por acción de las hormonas se expande y crece. Cuando este crecimiento no es uniforme se produce una mama tuberosa. Hay muchas formas diferentes de tuberosidad y la severidad de la deformidad varía mucho. La más leve es cuando la areola sobresale más de lo habitual.

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Todas las mamas tuberosas tienen en común:

  • Desarrollo asimétrico de la mama de forma que está mal distribuida, lo más habitual en los polos inferiores.
  • Areola distendida y elevada.
  • Ptosis (caída) de la glándula mamaria con base estrecha de la misma.

La glándula se encuentra como herniada dentro de la piel dándole a la mama ese aspecto tubular tan característico. Distinguimos tres grados en función de los cuadrantes afectados. El primero afecta al cuadrante inferointerno, el segundo a todo el polo inferior y el tercero a toda la mama.

Mamas tuberosas

¿Cómo se corrigen las mamas tuberosas?

Lo más importante es cambiar la forma de la glándula, aumentando la base de la misma, eliminando la caída y expandiendo la piel. Si no hacemos esto y sólo colocamos un implante lo más normal es que obtengamos un doble surco o un doble contorno.

La técnica tradicional consiste en remodelar la glándula mamaria. Esto se puede conseguir desdoblando la glándula o abriéndola internamente (“scoring”). El implante da volumen y proyección además de contribuir a la expansión de la glándula. Los implantes anatómicos funcionan mucho mejor que los redondos ya que expanden y distienden mucho mejor el polo inferior de la mama, que es el que habitualmente está más constreñido.

En la actualidad existe otra técnica que está cambiando la forma en la que resolvemos el problema de la tuberosidad de pecho y que consiste en el uso de los injertos de tejido adiposo que se obtienen por liposucción de flancos, abdomen y/o caderas.

Hay que tener en cuenta que únicamente podemos resolver la tuberosidad con injertos de grasa propia. Habitualmente son necesarias dos sesiones y no consigue un gran volumen, pero sí cambiar la forma sin necesidad de cirugías complejas de la glándula ni implantes. Otra opción, cuando se desea más volumen y aumentar la talla de sujetador dos copas o más, es combinar la prótesis y los injertos de grasa, de forma que la grasa que se injerta en todo el polo inferior e interno abriendo el anillo que constriñe a la mama, liberando el surco y ampliando la base.

En casos leves de mamas tuberosas (Tipo I) o mamas con forma normal y areola tuberosa puede hacerse un aumento por via axilar y combinar con injertos de grasa para tener una mejor forma y evitar cicatrices de la areola. Ha habido casos que el propio injerto ha normalizado la forma de la areola sin necesidad de hacer la cicatriz

Así pues, la mama tuberosa tiene solución pero necesita un tratamiento más complejo que requiere de un cirujano con una amplia experiencia en tuberosidad, y en la vanguardia de las técnicas más avanzadas para conseguir un pecho con proyección, bonito y natural.

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