Qué sabemos de nuestro envejecimiento

Qué sabemos de nuestro envejecimientoLo único que sabemos seguro sobre el proceso de envejecimiento es que es extremadamente complejo, y aunque parezca una obviedad, nos permite aceptar la premisa que actuar en un solo sentido sea posiblemente poco efectivo y tampoco sabemos si desequilibrará otros aspectos. La mayor parte de estudios son en animales. Es evidente que los estudios humanos son un tanto inviables, porque son a muy largo plazo y muy complicados de realizar. Así que tenemos que extrapolar los hallazgos de estos experimentos y también basarnos en observaciones y estudios epidemiológicos. Por ejemplo, sabemos que hay poblaciones de centenarios en el mundo en sitios muy concretos, como por ejemplo en Okinawa y la isla de Cerdeña. Estos lugareños se han estudiado durante años y se sabe que existe una base genética que explica más o menos un 25% de su longevidad pero que el resto se debe a la dieta. De hecho, cuando emigran y dejan esos hábitos viven lo mismo que el resto y además tienen las mismas enfermedades.

Como siempre que se estudia algo que es muy complejo, surgen diversas teorías del envejecimiento. Hoy por hoy, las más aceptadas y que más se investigan son las relacionadas con el daño del ADN por los oxidantes y radicales libres que se produce en la producción de energía en el organismo. Esta energía se crea en una estructura células que se denomina mitocondria y que con la edad va funcionando peor. Los radicales libres (ROS) dañan la mitocondria, la membrana celular y el ADN. Prueba de su importancia es que la células dispone de mecanismos defensivos como la SOD (superoxidodismutasa), peroxidasas y el sistema glutatión-reductasa. Sabemos que a partir de los 30 años ya se detectan daños en la mitocondria. A partir de los 30-40 nos hacemos más lentos, cuesta más conseguir los resultados cuando hacemos ejercicio, disminuye la resistencia, engordamos más fácilmente y cuesta de eliminar, se reduce la masa muscular, la capacidad de memoria y asimilación se va reduciendo, aparecen los signos de envejecimiento cutáneo, se cae el pelo, la actividad sexual se reduce… También se produce un desequilibrio hormonal.

Posiblemente por un tema evolutivo un discreto estrés es beneficioso para enlentecer el envejecimiento y provoca una estimulación celular ante el mismo que aumenta la longevidad. Es el denominado efecto hormético, es decir, que un efecto nocivo de baja intensidad provoca un beneficio. Pero claro, hablamos de un estrés discreto, no de una acumulación de situaciones estresantes elevadas. En la Universidad de California, un grupo de investigadores del laboratorio de neuroendocrinología estudiaron varios grupos de control entre los que se encontraban mujeres que habían pasado casi toda su vida cuidando de un hijo discapacitado y encontraron en sus células una decada más de edad que las mismas células de aquellas madres que no habían estado tanto tiempo en la misma situación. Pero dejaremos para otro post la relación entre la liberación de las hormonas del estrés, como el cortisol, con los telómeros y el binomio longevidad vs. envejecimiento.

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Dr. Jesús Benito Ruiz

Director médico y fundador de Antiaging Group Barcelona

Director de AGB, el doctor Jesús Benito es un cirujano de renombre, actual presidente de la AECEP. Miembro de diversas sociedades científicas como la SECPRE y pionero en diversas técnicas quirúrgicas, ha recibido premios y realizado publicaciones de prestigio.