Psicomorfología social y selección laboral

Hace unos días en el periódico Cinco Días (17/09) se publicaba la siguiente noticia: “Dime qué rasgos faciales tienes y te diré si vales para el trabajo- Las empresas optan por la psicomorfología social para seleccionar empleados”. De entrada la noticia me impactó porque nunca había leído de forma tan tajante el que si eres guapo o feo determinará tu habilidad para colocarte.

Una imagen que muestra rasgos faciales que generan confianza o desconfianza.La noticia tiene miga por cuanto, y a excepción de profesiones claramente polarizadas hacia la belleza o fealdad, explica que actualmente las grandes compañías de selección de personal han incorporado el estudio de la psicomorfología facial de los aspirantes para decantarse por uno u otro candidato. Poniendo un ejemplo: directivos con una formación y carrera profesional similar, para poder escoger al que encaja en el perfil que se busca muchas veces los test psicotécnicos no siempre definen la personalidad del entrevistado, y así se justifica el poder definir la personalidad a través del análisis de su estructura facial con una foto y de su firma lo cual acelera y abarata el proceso de selección. Según afirma una de las empresas pioneras en este método la fiabilidad es de un 80% a la hora de acertar con el candidato idóneo.

Todo lo anterior me plantea muchísimas preguntas y una de ellas es la siguiente: ¿va a ser uno de los motivos a partir de ahora de la cirugía plástica-estética facial el adecuarse a un determinado perfil para encontrar empleo en estos tiempos de crisis? La respuesta es peligrosa porque el conseguir un rasgo determinado no siempre puede asegurarse con la cirugía o con la medicina estética. Y no estoy hablando sólo de una rinoplastia para cambiar el perfil o la anchura de la nariz sino también de hacer caras más o menos anchas, más o menos alargadas, más o menos redondas, más o menos carnosas, más o menos arrugadas, más o menos agraciadas. Es evidente que las motivaciones pueden ser variadas pero consciente o inconscientemente siempre queremos gustar a los demás y aquí interviene un factor emocional y subjetivo difícil de definir: lo que me gusta a mí es posible que no te guste a ti.

Reflexionar sobre este aspecto es inquietante porque hace mucho más complejo algo ya de por sí muy complejo como es el equilibrio de las proporciones faciales donde intervienen multitud de aspectos: estructura ósea, expresión facial dada por la musculatura, distancias entre diferentes estructuras como los ojos y la boca, cantidad de grosor de tejido, calidad y color de la piel…

A mí me gustaría pensar que los cirujanos o médicos estéticos que nos dedicamos a mejorar y realzar determinados rasgos faciales no pasemos a formar parte de la nómina de las empresas de selección de personal, o sí?!

Con esta última pregunta os dejo, no sin antes apuntar que todos sabemos que la chica/o guapo/a- simpática es la que más vende y precisamente por eso os digo parafraseando a Molière que La belleza sin cabeza es como un anzuelo sin cebo.

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Dr. Jesús Benito Ruiz

Director médico y fundador de Antiaging Group Barcelona

Director de AGB, el doctor Jesús Benito es un cirujano de renombre, actual presidente de la AECEP. Miembro de diversas sociedades científicas como la SECPRE y pionero en diversas técnicas quirúrgicas, ha recibido premios y realizado publicaciones de prestigio.