Médicos 2.0 y pacientes empoderados

El día 1 de abril participé en el Encuentro #hcsmeuES (HealthCare Social Media Europe España) que se celebró en Barcelona. El evento estuvo enfocado al uso de las redes sociales por los profesionales sanitarios y  la relación con el paciente empoderado. Corresponde a un grupo activo y dedicado de profesionales (comunicación, expertos en medios sociales y “community managers”, profesionales sanitarios y de ciencias de información) preocupados por lo que se denomina salud 2.0. Su campo de comunicación habitual es en Twitter, compartiendo opiniones, información y enlaces relativos en la materia. Poco después he leído con interés el post «MBE y Web 2.0: ¿Amigos o enemigos?» de Carlos Fernández Oropesa que polemiza sobre este tema y sobre si la llamada medicina de la evidencia, tan en boga últimamente y a la que se han adherido todas las revistas de la Especialidad, está reñido con lo que denominamos webs 2.0.

Yo me considero, si me permitís la etiqueta, un «médico 2.0». Hemos hecha una apuesta firme por conectar en las redes sociales con más personas: tenemos este blog, actividad en redes sociales ( Facebook o en Twitter @antiagingbcn), informamos a los pacientes, les escuchamos, les contestamos (y ya hay más de 900 comentarios y consultas en esta web), tenemos una community manager y lo que es más importante atiendo a pacientes 2.0 todos los días en mi consulta de cirugía plástica y estética (estos pacientes buscan MUCHA información en la web, comparan mucho y hablan y comparten aún más). ¿Qué ha supuesto para mí? Más trasparencia y honestidad, estar más informado y al día de lo que ocurre en mi especialidad, pero también más trabajo, no sólo en el mundo virtual, sino también en el físico (has de dedicar mucho más tiempo al paciente). En cualquier caso creo que es MUY positivo. Después de esa reunión y de la lectura del artículo de Carlos se me ocurren unas reflexiones:

Chiste sobre doctores con pacientes empoderadosLas herramientas 2.0 y el paso a médicos 2.0 se producirá más rápidamente en el ámbito privado que en el público. No porque ya no haya algunas experiencias prometedoras, que las hay, sino que el sistema sanitario es 1.0 (o menos) en su funcionamiento: no hay uniformidad en las historias clínicas, no hay conexión de las mismas entre hospitales, no puedes consultar nada de la historia del paciente que se haya generado en otro lugar, las administraciones sanitarias son independientes, hay una gran desmotivación profesional. Carlos refiere a la experiencia de “NHS choices”, una fantástica iniciativa del Sistema Nacional de salud inglés: genial, pero con un sistema sanitario diferente. El paciente puede elegir dónde ir e incluso puede ir al extranjero para su tratamiento. ¿Lo imaginamos aquí? Un paciente informado que decide que su médico no le ofrece el mejor tratamiento por lo que él ha podido aprender en la web y que quiere cambiar de profesional… los que trabajan en la actividad pública pueden imaginarse las trabas que el sistema le pondrá para cambiar de hospital, y no hablemos ya entre autonomías. El llamado “paciente empoderado” puede hacer cambiar la actuación de los profesionales, pero también lo ha de hacer con el sistema sanitario.

Creo que la medicina basada en la evidencia y en la web 2.0 no son incompatibles, porque la información que da la primera es más fiable. La medicina de la evidencia o basada en pruebas consiste en el uso consciente, explícito y juicioso de las mejores pruebas disponibles en la toma de decisiones sobre la atención integral de cada paciente. El foco es el paciente, no sólo su enfermedad o proceso, por lo que desde la realización de un diagnóstico efectivo y eficiente, hasta la elección de la mejor opción terapéutica, es preciso identificar y considerar sus derechos, sus principios y sus preferencias. El problema es la avalancha de información (muchas veces anecdótica o sin fundamento y que no está basada en pruebas) que el paciente no sabe si es buena o no (nosotros como profesionales sí lo podemos discernir). ¿Deberemos prescribir enlaces? ¿ Aconsejarlos? O confiar en sellos de acreditación web que tengan garantías como el del Colegio de Médicos de Barcelona (Web Médica Acreditada) o HonCode (que nosotros tenemos en nuestra web). Este tema de cómo se ofrece esta información y el uso que de ella hace el paciente es muy importante, no sea que en vez de “empoderados” tengamos “pacientes empanados” o “pacientes empaderados” (entre lo que les decimos y lo que encuentran).

Lo anterior enlaza finalmente con el propio concepto de “paciente empoderado”. Así, a bote pronto, la palabreja da miedo. En la reunión de #hcsmeuES uno de los miembros de la mesa de trabajo dijo que “el paciente tiene el control de su enfermedad” y puede decidir (y discutir) con el médico el mejor tratamiento. Incluso se usó la metáfora de «acorralar» al médico. Hombre…Vamos a ver, una cosa es que esté muy informado, entienda mejor las cosas y se le pueda explicar las opciones, pero también somos médicos y debemos ayudarle a elegir la mejor. Tenemos que usar nuestra autoridad, pero no como en la primera acepción del Diccionario de la Real Academia (“hacerse obedecer”) sino en la tercera (“experto en la materia”). Porque, bueno, alguna diferencia tiene que haber entre 6 años de carrera y 5 de especialidad más unos cuantos más de experiencia frente a unas horas en Internet… ¿o no? Sirvamos de guía, compañeros de viaje de nuestros pacientes, estemos al día, no seamos despóticos con el paciente…pero no perdamos el “oremus”, por favor.

Dicho esto, les seguiré informando (a mis pacientes, claro!).

[Actualización vía la CM: La palabreja de ‘paciente empoderado’, quizás una traducción poco acertada del inglés ‘empowered patient’, tiene más alternativas. Puedes ver más alternativas en la encuesta sobre traducciones y alternativas de ‘paciente empoderado‘ lanzada por diariomedico.com]

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Dr. Jesús Benito Ruiz

Director médico y fundador de Antiaging Group Barcelona

Director de AGB, el doctor Jesús Benito es un cirujano de renombre, actual presidente de la AECEP. Miembro de diversas sociedades científicas como la SECPRE y pionero en diversas técnicas quirúrgicas, ha recibido premios y realizado publicaciones de prestigio.