La piel que habito: reflexiones de una cirujano plástico

Tenia una curiosidad contenida antes de ver La piel que habito, me pasa con todas las de Almodóvar, porque inmediatamente después de verlas mi primer pensamiento es “supongo que me ha gustado”. Pasa con todas las obras de arte, el primer impulso es emocional: nos gusta, nos disgusta, nos descoloca o nos deja indiferentes. Pero hay que ir un poco más allá y analizar qué es lo que el autor nos quiere decir. Pedro, en la web de la película nos dice que habla de la identidad y de la vulnerabilidad. Yo creo que habla de muchísimas más cosas.

La piel que habito: reflexiones de una cirujano plásticoComo podréis entender la alusión a nuestra profesión es directa y debo puntualizar, admirar y con su permiso criticar algunos aspectos del film. Una de las fronteras todavía lejanas pero vislumbradas es el tema de la ingeniería tisular (hacer crecer la piel y tratar las cicatrices entre otras) que da verdaderos quebraderos de cabeza a todos los que nos dedicamos a esto. Yo me formé en el Centro de Quemados de Getafe en Madrid y os aseguro que nunca pudimos conseguir lo que Roberto crea y moldea en Vera. De verdad que el día que esto ocurra será uno de los más felices para los afectados. Se está invirtiendo muchísimo y las aplicaciones médicas de la investigación en células madre tendrá que ver en todo ello. De momento seguir trabajando y aplicando las curas y técnicas disponibles hasta ahora, que no son pocas…

Hablar de la belleza no es cosa sencilla pero para mí es claro que se nos muestra una belleza directa, casi perfecta, encontrada y erótica simbolizada por la Venus de Urbino cuya replica cuelga de una de las paredes. Pero lo más bello y mejor es sin duda ELENA ANAYA, sí, con mayúsculas, porque está espectacular de guapa y por supuesto a nivel interpretativo, vamos, lo mejor. No es fortuito que Almodóvar nos hable de identidad en todas sus facetas y menos en la época que nos ha tocado vivir donde la preocupación por la apariencia como parte de esa identidad no es ya tabú (o no tanto…). La dualidad masculino-femenino, la búsqueda de nuestros sueños y nuestra realidad y la constante necesidad de gustarnos a nosotros mismos, y de sentirnos aceptados por los que nos rodean nos identifican como las personas que somos.

Por supuesto nos habla del amor, el maternal y verdadero, el obsesivo y ciego, y como no, el tristemente impuesto y falso escondido tras un síndrome de Estocolmo de libro que finalmente estalla en mil pedazos.

Me dejo muchos temas que me gustaría seguir analizando sobre La piel que habito y que tienen su reflejo en la película como son la perseverancia científica imprescindible para el avance pero mal entendida por Robert, de la soledad de la adolescencia, de la crueldad humana llevada al límite, pero del que por último voy a hablar es de algo que debe ser el pilar fundamental sobre el que se sostiene nuestra profesión y que es la ÉTICA. Hipócrates postuló nuestro más antiguo juramento ampliado y recogido en nuestro código deontológico que proporciona a todos nuestros pacientes la tranquilidad y seguridad de que su médico ha hecho, hace y hará todo aquello que esté en su saber y buen hacer para acompañarlo en su mejora y curación. Robert desde luego olvidó hace mucho esta conducta y por eso es digno merecedor del final de la cinta. Felicidades Pedroooooooo!!!!!!!

N.B.: No sé qué podrá pensar el colectivo de enfermería sobre la película porque son los principales olvidados. Los cirujanos les necesitamos para desarrollar nuestro trabajo en un quirófano, a no ser que seas un Robert Ledgard.

Por si os interesa, el código deontológico de la organización médica colegial de España.

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Dr. Jesús Benito Ruiz

Director médico y fundador de Antiaging Group Barcelona

Director de AGB, el doctor Jesús Benito es un cirujano de renombre, actual presidente de la AECEP. Miembro de diversas sociedades científicas como la SECPRE y pionero en diversas técnicas quirúrgicas, ha recibido premios y realizado publicaciones de prestigio.