Alimentación emocional: alimentando tus sentimientos

El lenguaje que utilizamos los profesionales de la salud (médico, dietista, cirujano…) es muy importante para favorecer unos buenos resultados. Cuando una persona viene a la consulta porque quiere hacer una dieta, una liposucción o un tratamiento similar relacionado con la imagen corporal y el peso, debemos enfocarnos en términos de peso saludable, cuidarme a mi mismo/a, quererme. Son términos que conducen a desear unos buenos hábitos saludables y resultan más motivadores, en lugar de utilizar términos como sobrepeso, obesidad, grasa, que es calificado como indeseable, estigmatización, culpa.

Alimentación emocionalComo profesionales es importante concienciar a las personas que no disponen de un peso saludable que muchas veces el peso va íntimamente ligado a las emociones y autoestima. Lo que vemos es el síntoma físico, el peso no saludable, pero la causa puede ser psicológica. Y si no tratamos la causa no se resuelve definitivamente el síntoma.

Aprender a identificar nuestras emociones y a canalizarlas previene enfermedades relacionadas con la alimentación, no es sano ingerir alimentos cuando estamos enfadados, tristes, estresados, angustiados… Es más saludable disponer de herramientas psicológicas para gestionar el enfado, la tristeza, el estrés, la angustia…Por lo tanto, es importante controlar la ingesta de alimentos inspirada por nuestro estado de ánimo e impulsos emotivos, aprender a controlar las emociones y no “alimentarlas”.

Si cada situación genera pensamientos y estos pensamientos emociones, una misma situación puede ser interpretada y vivida emocionalmente diferente por varias personas. En consecuencia debemos aprender a vivir determinadas situaciones de una forma adaptativa para que no nos genere alteraciones emocionales.

Para poder tener un mejor control de estas emociones de una forma sana:

  • Cuídate, ¡lo primero eres tú!
  • Enfócate de forma activa hacia una vida sana.
  • Aprende a respirar y técnicas de relajación.
  • Sé tu mismo/a, no dependas de lo que crees que piensan los demás.
  • Permítete los errores, son inherentes al ser humano.
  • Mantén unos hábitos saludables de alimentación.
  • Antes de comer, detente y reflexiona si tienes realmente apetito o si se trata de un impulso emocional.
  • Identifica las situaciones o emociones que desencadenan tu necesidad de consumir alimentos, aun si no tienes apetito.
  • Si sufres un episodio de alimentación emocional selecciona alimentos más nutritivos y evita los altos en grasa y azúcares.
  • Incorpora hábitos saludables en tu vida como caminar, deporte, vida social…que ayudan a canalizar emociones.

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