Aumento de pecho con grasa propia

¿Es posible aumentar el pecho sin implantes?

El lipofilling mamario es una alternativa segura al aumento de pecho con implantes. La técnica de aumento de mamas con grasa propia consiste en colocar en la glándula mamaria microingertos de grasa, con la finalidad de conseguir un volumen natural. Además, esta grasa procede de otras zonas donantes de la propia paciente.

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¿A qué mujeres podemos recomendar el aumento de mamas con grasa?

  1. Mujeres que acuden para un tratamiento del contorno corporal (liposucción o abdominoplastia) y que al mismo tiempo desean ver incrementado el volumen de sus pechos.
  2. Mujeres cuya prioridad es el aumento de mamas pero que presentan acúmulos de grasa susceptibles de ser usados como zona donante y que no quieren llevar prótesis de mamas.
  3. Mujeres que ya se han hecho un aumento de mamas con implantes y que presentan alguna irregularidad o asimetría que se puede tratar con un “lipofilling” (o rellenado con grasa) selectivo.
  4. Mujeres que se operaron de aumento de mamas con implantes pero que han desarrollado algún problema (contractura capsular, rotura) o que sencillamente ya no quieren seguir pendientes de ellos y se los quieren quitar.

Es evidente que está contraindicada en pacientes delgadas sin grasa corporal y en mujeres que desean un aumento mayor a dos tallas. El implante empuja y da proyección, la grasa no.

¿En qué consiste este aumento de pecho con grasa?

Nosotros somos pioneros en España en introducir la técnica del Dr. Coleman que garantiza la mayor supervivencia de la grasa injertada y minimiza la incidencia de quistes. Actualmente usamos diferentes métodos para procesar la grasa, en función del volumen que necesitemos. Tanto el filtrado como la centrifugación son necesarias para eliminar los restos de células rotas, aceite y sangre que se obtienen en el lipoaspirado. Lo que necesitamos trasplantar son células vivas y este procesamiento nos asegura la calidad del tejido a trasplantar.

La grasa se obtiene por liposucción de otras zonas del cuerpo y se somete a una preparación para obtener únicamente las células intactas. Originariamente el proceso se basaba en una centrifugación, pero ahora preferimos la filtración ya que parece aumentar el número de células viables que se trasplantan.

La grasa así obtenida se inyecta en la mama con jeringas muy finas y pequeñas, de forma que inyectemos cantidades muy pequeñas que tienen una mayor probabilidad de supervivencia. Se trata de depositar miles de microinjertos de menos de 2 mm de diámetro en la mama, creando como un andamiaje que va aumentando el volumen de la misma. La grasa se inyecta alrededor de la glándula de la mama, nunca dentro de ella.

En el postoperatorio inmediato hay inflamación que remite en unos días. Al principio el volumen es una mezcla de la grasa trasplantada y de la retención de líquidos por la cirugía. Es importante tenerlo en cuenta porque la inflamación se reduce en los meses siguientes y el volumen de la mama baja. La paciente interpreta que la grasa se reabsorbe cuando en realidad está perdiendo el líquido, lo que llamamos edema. El volumen de la mama se considera estable en el período de aproximadamente unos 4 meses. Un reciente estudio ha determinado que de media sobrevive un 50% de la grasa injertada. Las células grasas injertadas forman parte de la mama y ésta presenta un aspecto totalmente natural.

El volumen que se puede conseguir con esta técnica corresponde a una copa de sujetador y existe una reabsorción de tejido adiposo que se estima en un 30% pero es variable según el paciente y el tipo de vida que lleve tras la operación.

Con el enriquecimiento del tejido adiposo con células madre obtenidas de la propia paciente podemos aumentar el porcentaje de supervivencia del injerto a un 90%. Las células madre se organizan formando capilares que ayudan a aportar más nutrientes y oxigeno a las células trasplantadas.

En el postoperatorio inmediato hay inflamación que remite en unos días. Al principio el volumen es una mezcla de la grasa trasplantada y de la retención de líquidos por la cirugía. Es importante tenerlo en cuenta porque la inflamación se reduce en los meses siguientes y el volumen de la mama baja. La paciente interpreta que la grasa se reabsorbe cuando en realidad está perdiendo el líquido, lo que llamamos edema. El volumen de la mama se considera estable en el período de aproximadamente unos 4 meses. Las células grasas injertadas forman parte de la mama y ésta presenta un aspecto totalmente natural.

El volumen que se puede conseguir con esta técnica corresponde a una copa de sujetador y existe una reabsorción de tejido adiposo que se estima en un 30% pero es variable según el paciente y el tipo de vida que lleve tras la operación.

¿Qué complicaciones podemos tener?

Comparativamente con los implantes el aumento con grasa propia tiene poquísimos problemas. Los más comunes puede estar relacionados más bien con la liposucción que se requiere para obtenerla. Es por ello que somos muy conservadores y sólo se obtiene la grasa necesaria para el trasplante, evitando en lo posible zonas con flacidez.

Los problemas locales más comunes es la presencia de microquistes y calcificaciones. No tienen mayor trascendencia pero siempre hay que avisar al especialista en mamografías para que no malinterprete las imágenes. Siempre indicamos una mamografía antes y otra al año, para que exista una evidencia clara de los cambios que se han producido con la cirugía de aumento con grasa propia

Para un aumento mayor te recomendaremos la utilización de implantes o bien el aumento de pecho combinado con implantes y grasa propia. Actualmente la técnica híbrida de implantes y grasa propia es la que mejor resultado obtiene porque combina las ventajas de ambos procedimientos.

Siempre confía en especialistas mundialmente reconocidos en la técnica de aumento de mamas con grasa. El resultado: un pecho con mayor volumen sin renunciar a una total naturalidad.

Preguntas frecuentes.

¿Cuánto debo pesar para poder ser candidata a un aumento de mamas con grasa?

El peso en sí no es un determinante para realizar esta técnica, aunque si que se deben tener depósitos con volumen suficiente de tejido adiposo para poder extraerlo. Por ejemplo, se puede estar bien de peso pero tener “michelines” o “cartucheras” para que sirvan de zona donante. Hay que tener en cuenta que sólo un 30-40% de lo que se extrae tiene calidad suficiente para trasplantar.

¿De qué zonas se extrae? ¿Hay unas zonas mejores que otras?

No hay zonas mejores o peores, aunque las zonas más habituales son el abdomen, los flancos y las caderas.

¿Qué se hace con mi grasa?

Se centrifuga o filtra para extraer las células viables. Las que están rotas, sangre, liquido de infiltración, etc. se desecha.

¿Qué se hace con la grasa extraída y que sobra?

La grasa que sobra se puede criopreservar, al igual que se hace con la sangre o cualquier otro tejido. De esta forma podemos realizar un retoque sin tener que hacer de nuevo una liposucción

¿Cuántas tallas (o copas) puedo ganar?

En una sola sesión se puede ganar una copa. Lo que sabemos es que si se repite el procedimiento se puede ganar más volumen ya que el tejido adiposo se injerta en una zona que ya tiene tejido de la misma clase. La zona receptora acepta mejor el tejido y hay menos reabsorción.

¿Qué pasa si pierdo peso tras el aumento? ¿También pierdo la grasa de mi pecho?

El tejido adiposo es un tejido vivo, por lo que las células se comportan como cualquier otra del cuerpo. Si se pierde peso las células reducirán su volumen y a la inversa si se gana peso. El número de células se mantiene estable. Todos sabemos que cuando se adelgaza hay zonas que lo hacen antes que otras. Habrá mujeres que pierdan antes la grasa facial, por ejemplo, que la de las mamas. Esto no es predecible.

¿Y si gano peso después de la operación, también ganaré más tallas de pecho?

Posiblemente. Hay variaciones dentro del organismo en cuanto a la ganancia de volumen según las áreas.

¿Es el postoperatorio más o menos doloroso que con un implante?

La mama está inflamada pero el dolor es mucho menor que con un aumento de mamas con implante. Lo que posiblemente más moleste es la zona donante, de donde hemos aspirado para obtener la grasa.

¿Puedo luego ponerme un implante habiéndome puesto ya grasa?

Sí. La grasa forma parte de la estructura de la mama y no hay problema en ponerse un implante si se desea más volumen.

Tengo un implante y quiero cambiarlo por grasa, ¿es posible?

Sí, pero hay que tener en cuenta que no podemos poner grasa en el espacio que deja el implante, porque las células no cogen. Se puede trasplantar parte de grasa y el resto en un segundo e incluso tercer tiempo. Hay que tener en cuenta que además el volumen conseguido será menor.

¿Es seguro este procedimiento?

Existen muchos grupos en el mundo incluido el nuestro que desde hace años está utilizando esta técnica. Como cualquier procedimiento quirúrgico no está exento de complicaciones que hay que conocer, pero el procedimiento se ha ido mejorando de forma que en este momento forma parte de las técnicas seguras que usamos los cirujanos plásticos.

¿Produce quistes, tumores?

No existe ninguna relación conocida entre el trasplante de tejido adiposo y el cáncer y si alguien está diciendo actualmente lo contrario estará causando temores infundados (o interesados) Lo que puede ocurrir, y esto está en función de la técnica, es que se produzcan pequeños quistes de grasa o microcalcificaciones (quistes microscópicos que acumulan calcio). No tienen más importancia que la relacionada con la interpretación de las mamografías, por lo que siempre se realiza una mamografía antes de la intervención y otra al año para determinar los cambios producidos por la intervención. Se ha comprobado que técnicas como la reducción de mamas provocan muchos más cambios en la imagen de mamografía que un trasplante de grasa en la mama.

¿Afecta a los tests de diagnóstico y prevención del cáncer de mama?

No. De hecho los mamografistas interpretan mucho mejor una mama con tejido adiposo que con un implante. La grasa se ve “transparente” en la mamografía y se visualiza mucho mejor. Siempre hay que hacer una mamografía antes del procedimiento para que los especialistas puedan valorar los cambios.

¿Qué tipo de pecho me quedará?

El pecho es totalmente natural. Lo que podemos hacer con el trasplante de grasa es sobre todo cambiar la forma, de tal manera que nos es muy útil para corregir asimetrías en la forma de la mama (por ejemplo, una mama tuberosa). Lo que no da la grasa es proyección: la grasa se distribuye por toda la mama y da volumen, pero no la empuja. En cambio, la prótesis está contenida en una “bolsa” detrás de la glándula que la empuja hacia delante. Esta es la principal diferencia en cuanto a forma entre ambas técnicas.

¿Cuántos años llevan realizando esta técnica?

Hasta el día de la publicación de este post, unos cinco años en cirugía reparadora de la mama y unos tres en cirugía plástica-estética.

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